lunes, 20 de diciembre de 2010

Dama grís

Sacá tu alma de su mortaja.
Vení descalza, desnuda, sobria.
Vení arrancada frágil y entera,
del escotoma de mi memoria.

Trae esa naricita de mocosa promiscua,
vení sin las glorias de sábanas ajenas.
Vení real sin morder la lengua,
sin necedades ni estratagemas.

Acarreá ese corazón perro hasta tu boca 
tragá y secá el llanto en viento pañuelo.
No, no te engañes, no estás volando, 
estás cayendo, profundo dentro.

Ese pechito es un baldío, chiquita,
es un baldío.

6 comentarios:

Mordé, dale, mordé..