sábado, 30 de julio de 2011

Terrón de azucar


*
Ella brilla cuando necesito luz 
y se atenúa para que concilie el sueño;
es terrón de azúcar en mi café más amargo,
y es mi sonrisa en la mañana frente al espejo.

Ella son mis ganas de dormir para soñarla
y mi apuro en despertar para poder verla,
es la libido que me incita a desvestirla
y el pudor que me obliga a no tocarla.

Ella es el delgado hilo que sutura mis heridas,
su mirada, el henna envenenado que alimenta mi deseo.
Ella es placebo para todas mis manías,
y es la razón por la que aunque no vea, creo..

En su voz cada palabra tiene sentido,
entre sus labios vive el más preciado infierno;
callan todos mis demonios si su risa alcanza mi oído..
y en su piel no hay invierno,
en su piel no hay invierno.

Ella es jauría salvaje de latidos en mi pecho,
licor de mis pasiones, nirvana de mis karmas;
es la fresca brisa que acaricia mi aliento,
tienen su nombre todas las calle de mi alma.

Imposible desviarme.
Imposible perderme.

4 mordidas:

esa de afuera de mí dijo...

este poema, jared, es hermoso.
y recuerdo que en el otro blog que lo leí, me había gustado tanto el segundo párrafo.
hoy no se... el cierre... me fascina.

besos

L.

Jared dijo...

Gracias L :)

Ciudad Química dijo...

A veces resulta un vaivén de antónimos ese amorío.
Está bueno, ;)

Gracias por pasar por mi blog, casi que te copio algunas ideas del tuyo. jaja. Naa, chiste.
Salutes!

La Huida dijo...

Que bueno SENTIR... Besotes!!!
Te leo siempre

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Mordé, dale, mordé..